Resumen
Este artículo propone una teoría sociológica cognitiva de la memoria que articula el cuerpo, la emoción, el símbolo y los rituales de interacción como ejes de análisis. Partiendo del giro corporal y la cognición encarnada y extendida, se examina cómo los rituales de interacción generan símbolos cargados de energía emocional, los cuales actúan como artefactos epistémicos que organizan el recuerdo y el sentido. Se propone una sociología del símbolo desde Randall Collins y Norbert Elias, y se profundiza en la relación entre memoria, símbolo y cognición situada. Finalmente, se incorpora el concepto de habitus de Pierre Bourdieu para comprender cómo los acervos simbólicos ritualizados sedimentan disposiciones corporales duraderas, configurando una memoria social encarnada. La memoria es aquí entendida como una práctica socio-técnica, distribuida, relacional y corporalmente situada.
